El tejido cambia la vida de las mujeres

POR: LIINU DIAZ RäMö

Cuando la escasez de empleo en Guatemala hizo que muchos hombres de la aldea de Pachay migraran a los Estados Unidos, las mujeres se organizaron para cambiar su situación. El resultado fue el Corazón del Tejido, un grupo de mujeres tejedoras que son parte de la Asociación Tikonel.

Las mujeres en la aldea de Pachay tienen historias similares; cuando eran niñas, tuvieron que interrumpir sus estudios para apoyar a sus madres en el trabajo del hogar. Ya adultas, las mujeres continuaron el trabajo no remunerado dentro de las cuatro paredes de la casa, hasta que sus esposos, uno por uno, decidieron emigrar a los Estados Unidos.

Vidalia Pino Sunuc es una de las mujeres que se quedaron. Durante diez años ha sido madre soltera y responsable de la economía de su familia. Al igual de las otras mujeres del pueblo, Vidalia nunca había tenido un propio ingreso antes de que emigrara su esposo.

“Lo único que sabíamos hacer era tejer y apoyarnos entre nosotras”

– Los hombres se fueron del pueblo porque no había trabajo, pero nosotras, las mujeres que permanecimos, nunca habíamos trabajado fuera del hogar. Nunca habíamos tenido un propio ingreso. Lo que sí sabíamos hacer era tejer y apoyarnos entre nosotras.

Las mujeres se organizaron y juntas comenzaron a tejer telas tradicionales. El conocimiento lo habían obtenido de sus madres. Con el apoyo de We Effect, las mujeres del Corazón del Tejido han adquirido conocimiento sobre la fabricación de productos, las ventas y la garantía de calidad. Han podido comenzar un negocio, ganar su propio dinero y aumentar la seguridad financiera de toda la aldea.

– Ahora recibimos pedidos y tenemos trabajo que compartimos entre nosotras que estamos organizadas. Cuando tenemos mucho que hacer, también ofrecemos empleo a las otras mujeres del pueblo. Es bonito hacer algo, y ganar dinero es una ventaja, dice Vidalia con una amplia sonrisa.

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Vidalia Pino Sunuc trabaja tejiendo telas tradicionales. Foto: Liinu Diaz RämöFoto: Liinu Diaz RämöFoto: Liinu Diaz RämöMarta Velasco también es parte del Corazón del Tejido. Foto: Liinu Diaz Rämö.

Para Vidalia, el Corazón del Tejido ha generado más que un ingreso; ser parte de un grupo de mujeres la ha fortalecido como persona y mujer.

– He adquirido nuevos conocimientos e ideas sobre lo que puedo lograr en mi vida. Siento que mi mente ahora esta abierta. La vida todavía es difícil, pero ahora pienso en lo que puedo hacer para seguir adelante.

– Espero que sigamos recibiendo pedidos y podamos crear más empleo en el pueblo. Quiero mejorar las condiciones de vida de mis hijos, que se capaciten y obtengan una profesión. Espero que la vida de ellos sea más fácil que la mía.