El Cooperativismo como una Forma de Vida.

Imagina un lugar donde las casas no son solo ladrillos y techos, sino espacios donde se tejen sueños, se comparten risas y se construyen futuros. Un lugar donde la palabra “comunidad” no es un concepto abstracto, sino una realidad que se vive día a día. Este lugar existe, y se llama COVIMARL, una cooperativa de vivienda en Honduras que ha sido testigo de una de las historias más inspiradoras de transformación personal y colectiva: la de Jairo Gámez.

Jairo no es solo un nombre más en la lista de cooperativistas; es un joven de 31 años que ha dedicado más de una década de su vida a demostrar que el cooperativismo no es solo un modelo económico, sino una forma de vida. Su historia es la de alguien que encontró en la cooperativa no solo un hogar, sino un propósito, una familia extendida y una razón para creer en un futuro mejor.

El Primer Paso: Un Hogar para un Joven Soñador

Todo comenzó cuando Jairo tenía apenas 16 años. Su madre asistía a las reuniones donde se gestaba lo que sería COVIMARL, una iniciativa que buscaba brindar vivienda digna a familias de escasos recursos. Aunque en ese momento Jairo no entendía del todo lo que significaba ser parte de una cooperativa, algo en él despertó curiosidad. A los 18 años, recién cumplida su mayoría de edad, tomó una decisión que marcaría su vida: se unió a la cooperativa.

Sin embargo, no fue un camino fácil. En un principio, surgieron dudas sobre si un joven soltero como él podía acceder a una vivienda, ya que los proyectos estaban destinados principalmente a familias. Pero la cooperativa, guiada por los principios de inclusión y solidaridad, defendió su derecho a tener un hogar. “La juventud también merece acceso a la vivienda”, fue el argumento que permitió a Jairo quedarse. Hoy, reflexiona sobre cómo esa decisión no solo le dio un techo, sino que le permitió construir un futuro estable para cuando formara su propia familia.

La Cooperativa como una Escuela de Vida

Para Jairo, la cooperativa no fue solo un lugar para vivir; fue una escuela. A través de los procesos educativos promovidos por We Effect y otros aliados, Jairo descubrió el verdadero significado del cooperativismo. “Antes de entrar a la cooperativa, yo estaba orientado hacia otra vocación, pero cuando me involucré, entendí el poder transformador de este modelo”, cuenta.

Uno de los aprendizajes más profundos para Jairo fue el tema de la equidad de género. A través de talleres y convivencias, comprendió la importancia de romper con los micromachismos y construir relaciones más justas dentro de su familia y su comunidad. “El cooperativismo me enseñó a ver el mundo de otra manera, a valorar la igualdad y a aplicarla en mi vida diaria”, afirma.

De Cooperativista a Líder Comunitario

Con el tiempo, Jairo no solo se convirtió en un cooperativista comprometido, sino también en un líder dentro del movimiento. Desde su rol como educador popular, ha acompañado a otras cooperativas en su formación, ayudando a replicar los valores y principios que aprendió. Además, ha sido parte fundamental en la creación de proyectos comunitarios, como huertos orgánicos y centros de cuidados, que han mejorado la calidad de vida de las familias.

Uno de los momentos más significativos para Jairo fue cuando, junto a otros jóvenes, impulsó la creación de un comité de juventud dentro de la MECOVISUR, la organización de segundo grado que agrupa a varias cooperativas de vivienda en Honduras. Aunque muchos de esos jóvenes tuvieron que emigrar debido a la falta de oportunidades en el país, Jairo decidió quedarse. “La cooperativa me dio un trabajo que me permitió mantenerme y seguir luchando por mi comunidad”, explica.

We Effect: Un Aliado en el Camino

El apoyo de We Effect ha sido fundamental en este proceso y en el desarrollo de COVIMARL. Desde la promoción de procesos educativos hasta la implementación de proyectos comunitarios, We Effect ha acompañado a la cooperativa en cada paso. “We Effect no solo nos ha brindado herramientas, sino que nos ha enseñado a soñar en grande y a creer que otro mundo es posible”, dice Jairo.

Uno de los proyectos más emblemáticos fue la creación de un huerto orgánico en la cooperativa. Con el apoyo técnico de We Effect, las familias aprendieron a cultivar sus propios alimentos de manera sostenible, lo que no solo mejoró su seguridad alimentaria, sino que también fortaleció los lazos comunitarios. “Ver a las familias trabajar juntas en el huerto, compartir conocimientos y cosechar sus propios alimentos, es algo que llena el corazón”, comenta Jairo.

El Cooperativismo como Respuesta a los Desafíos de Honduras

En un país como Honduras, donde la migración y la falta de oportunidades afectan a miles de jóvenes, el cooperativismo se presenta como una alternativa real y transformadora. Jairo lo sabe bien: “El cooperativismo de vivienda no solo resuelve el problema de la vivienda, sino que también ofrece un espacio seguro donde las familias pueden desarrollarse integralmente”.

Para Jairo, el cooperativismo es más que un modelo económico; es una forma de vida que promueve la solidaridad, la justicia social y la equidad. “Cuando vives en una cooperativa, aprendes a compartir, a apoyarte mutuamente y a construir juntos un futuro mejor”, afirma.

Un Mensaje para el Futuro

Jairo tiene un mensaje claro para quienes toman decisiones en el Estado y para los potenciales aliados de la cooperación internacional: “El movimiento cooperativista en Honduras necesita apoyo para seguir creciendo. Necesitamos leyes que nos respalden y proyectos que nos permitan seguir transformando vidas”.

Su historia es un testimonio vivo de cómo el cooperativismo, acompañado por organizaciones como We Effect, puede cambiar no solo la vida de una persona, sino la de toda una comunidad. “El cooperativismo me dio un hogar, una familia y un propósito. Hoy, mi mayor sueño es que más personas puedan tener la misma oportunidad”, concluye Jairo.

Esta historia de vida de Jairo Gámez es un ejemplo inspirador de cómo el cooperativismo, guiado por principios de solidaridad y justicia, puede transformar realidades. En el marco del Año Internacional del Cooperativismo 2025, desde We Effect América Latina reafirmamos nuestro compromiso de seguir acompañando a comunidades, construyendo juntas y juntos un futuro más justo y sostenible.