“Yo era un diamante en bruto”

Judith Ganuza Peñate | Foto: Philip Krook
Judith Ganuza Peñate | Foto: Philip Krook
En sólo siete años, Judith Ganuza ha pasado de no tener ni siquiera azúcar para poner en su café a llevar su propio negocio y ser prácticamente autosuficiente en la alimentación. Además, su autoestima se ha incrementado drásticamente. Todo gracias al grupo de mujeres de su comunidad.

“Antes cuando no tenia mi propio negocio cuando no era una emprendedora, habían días que yo no tenia ni para endulzar la taza de café de mis hijos, y soy honesta en decirlo. Pero ahora no, no tengo mucho pero tengo lo suficiente”, cuenta Judith Ganuza.

Es mediodía en el departamento de Ahuachapán, en el occidente de El Salvador. Judith contempla los cultivos que ella tiene con su familia. Aquí tiene todo lo que su familia necesita. Maíz, frijoles, chile, plátano, papaya, cítricos y muchas hierbas son algunos de los cultivos que ella y su familia cultivan. Además de esto, también tienen un cerdo y crían pollos.

Aprendió a ser autosostenible

Judith ha sido agricultora durante muchos años. Pero no fue hasta que empezó a recibir el apoyo de Confras — organización socia de We Effect en El Salvador — hace siete años, que convirtió sus cultivos para que sean lo más autosuficientes posible. Y esto ha sido un alivio para ella durante la pandemia del Covid-19.

“Dentro de mi familia no hemos sufrido porque nosotros nos encargamos de producir los alimentos que nosotros mismos nos comemos”, dice.

Confras la ha formado en agroecología y en la importancia de diversificar sus cultivos. También le han proporcionado un par de pollos y una incubadora para que pueda empezar a criar pollos y gallinas. Las formaciones de Confras han sido una gran oportunidad para Judith:

“Yo era un diamante en bruto porque hace siete años no sabía que era ser organizada o que era trabajar para el beneficio propio y de las demás personas”.

El grupo de mujeres cambió su vida

Además de ocuparse de la parcela y la cría de pollos, Judith ha abierto un nuevo negocio — la venta de pupusas. Todos los sábados y domingos monta un pequeño toldo frente a su casa donde las vende. Gracias a ello, Judith ya no depende de su marido para mantenerse porque ahora cuenta con sus propios ingresos. La importancia de esto se la enseñó el grupo de mujeres de su comunidad, al que Judith se incorporó cuando empezó a participar en las actividades de Confras. Este grupo de mujeres ha cambiado su vida.

“Cuando yo comencé no podía ni decir mi nombre. ¡Me daba una vergüenza espantosa! Pero ahora no, yo me desenvuelvo con cualquier persona, sean quien sean. Por eso ahora quiero apoyar a otras mujeres que están sufriendo de una autoestima baja”, dice.

Ahora Judith no sólo lidera el grupo de mujeres, sino que también ha asumido mayores responsabilidades en la comunidad en general. Volver a ser la mujer tímida de antes está descartado:

“Como decía, yo era un diamante en bruto. Sí podía hacer muchas cosas pero mi autoestima estaba demasiado baja y no sabía de qué soy capaz. Y como no lo sabía, ahí me hubiera quedado callada y sentada. Pero gracias a Confras y We Effect ya no va a volver a ser así”.

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