Las escuelas de mujeres crean lideresas

POR: LIINU DIAZ RäMö

A través de un programa regional lanzado por We Effect América Latina en el 2012, centenas de mujeres de la región han sido parte de capacitaciones en liderazgo, administración y cooperativismo. El objetivo de las escuelas de mujeres es aumentar la igualdad de género en las organizaciones y la sociedad en general.

– La escuela de mujeres me ha fortalecido como mujer, activista y ciudadana. He aprendido a usar todas mis habilidades y convertirme en una mejor cooperativista. Tengo una mejor autoestima y hoy me siento más contenta con mí misma.
Adelaida Ortega es socia de la organización Central de Cooperativas de Viviendas por Ayuda Mutua del Paraguay (CCVAMP), una de las organizaciones contrapartes de We Effect. Hace un año, Adelaida se unió a la escuela de mujeres de la organización. Hoy, ella es tesorera de la junta directiva y una de tres mujeres que ocupan cargos de liderazgo dentro de la organización.

En un país como Paraguay – donde los niveles de desigualdad e inequidad son altos, la corrupción es sistemática, y pocas mujeres tienen acceso al poder formal – ha sido importante darles herramientas a las mujeres, para que se empoderen, creen un cambio, y puedan formar parte de los órganos ejecutivos de la organización.
– A través de nuestra escuela de mujeres, hemos logrado que más mujeres estén en posiciones de liderazgo en las cooperativas de vivienda. Las mujeres se sienten más seguras, adquieren nuevas habilidades administrativas y herramientas para convertirse en actores de cambio. La escuela también ha llevado a que en el 2013 obtuvimos nuestra primera presidenta, nos cuenta Magdalena Velaztiqui, quien también es una ex alumna de la escuela de mujeres, y hoy es responsable de aquella.

La Escuela de Mujeres de la CCVAMP ha educado a casi 70 mujeres en autoestima, liderazgo, igualdad de género, derechos humanos, administración y cooperativismo.
Pabla Gubetisch ha participado en dos escuelas de mujeres, la de la CCVAMP con enfoque interno y otra, organizada por CONAMURI, centrada en la violencia contra la mujer.
– En la primera escuela hablamos principalmente sobre la organización y cómo nosotras, como mujeres, podemos fortalecernos dentro de ella. En la otra escuela, estamos hablando más sobre lo político, las estructuras sociales que nos limitan y cómo es ser una mujer en una sociedad patriarcal. Ambas discusiones son necesarias, porque se complementan y nos fortalecen de diferentes maneras.

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Las escuelas de mujeres han empoderado a centenas de mujeres de América Latina. Foto: Liinu Diaz RämöBlanca Lezcano, Adelaida Ortega, Pabla Gubetisch y Magdalena Velaztiqui de la CCVAMP. Foto: Liinu Diaz RämöAlexa Marín es una de las mujeres en la junta directiva de PRODECOOP. Foto: Liinu Diaz Rämö

También en Nicaragua el modelo de escuelas de mujeres ha tenido éxito. PRODECOOP, una organización que aglutina a cooperativas de café, se dio cuenta tempranamente que necesitaba trabajar con la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres. Porque, a pesar de que existían muchas productoras de café, había pocas mujeres en la organización – ninguna en cargos ejecutivos.
Había un entendimiento de que los hombres eran los productores, ya casi siempre eran ellos los dueños de los cultivos. Las mujeres, que trabajaban igual de duro que los hombres, eran vistas como un apoyo en el trabajo de los hombres.
Con el apoyo de We Effect, PRODECOOP adoptó una política de equidad de género, pero no fue suficiente.
– Nosotros nos organizamos para vender café. La igualdad y equidad de género era algo nuevo para nosotros. Sin embargo, rápidamente nos dimos cuenta de que las mujeres necesitaban empoderamiento económico y político. Por lo tanto, era importante ofrecerles capacitación y otro tipo de fortalecimiento, dice Alexa Marín, una de las primeras mujeres en ser elegida a la junta directiva de PRODECOOP.

La escuela de mujeres de PRODECOOP ha contribuido a que varias mujeres se hayan unido a las cooperativas de café y muchas de ellas han sido electas a las juntas directivas. Sin embargo, queda mucho por hacer.
– De 38 delegados en la Asamblea General, solo hay cuatro mujeres. Es un reto. Al mismo tiempo, vemos más mujeres participando en las cooperativas, tenemos más mujeres que antes como presidentas, y hay más apertura sobre el tema. Trabajar con la equidad de género se trata de cambiar actitudes y comportamientos y eso lleva tiempo, continúa Alexa.

Desde Guatemala en el norte hasta Paraguay en el sur, las escuelas de mujeres han capacitado a centenas de mujeres. Con las herramientas obtenidas las mujeres que se han convertido en lideresas de sus organizaciones y sus comunidades.

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